Nestlé México destaca: “93.9 % de nuestros empaques diseñados para reciclaje” y más de 116,000 toneladas de plástico recuperadas en cinco años. Sin embargo, al escrutar más a fondo surgen preguntas que invitan a la reflexión.
Del reciclaje al “plastic neutrality”: ¿avance real o lavado verde?
Mientras Nestlé promueve su “neutralización” —incluso “coprocesando” plásticos sin opción de reciclaje— para transformar residuos en energía, activistas denuncian que esto constituye incineración escondida, generando toxinas peligrosas. Greenpeace califica esta estrategia de “plastic neutrality” como engañosa: se compensa lejos del problema en lugar de reducir su producción de plástico.
Reformular metas: menos reciclable y más “diseñado para el reciclaje”
En 2022, Nestlé suavizó su promesa: en vez de “100% reciclable o reusable para 2025”, afirmaron que el empaquetado estará diseñado para ser reciclado. Eso resultó en 280,000 toneladas adicionales de plástico no reciclable al año. En México dicen estar cerca del 95%, pero globalmente, apenas alcanzaron 83.5 % en 2023.
Reducción de plástico: promesas a medias
Nestlé destaca una reducción del 10.5 % de plástico virgen desde 2018, con la meta de recortar un tercio para 2025. Sin embargo, diversos reportes revelan que el progreso es lento y que los “diseñados” no equivalen a reciclados. En Europa, sólo la mitad del PET usado llega efectivamente a ser reciclado, y solo un 30 % regresa a envases similares.
Greenwashing estructural: lavado de marca más que transformación real
Organizaciones de consumidores como BEUC advierten que etiquetas como “100 % reciclable” inducen a error, al ignorar las limitaciones del sistema de reciclaje. Greenpeace argumenta que Nestlé se posiciona como pionera, pero sus acciones —como seguir quemando plástico—
desplazan la responsabilidad sin reducir su producción.
¿Qué sí Mejoraría sus prácticas reales?
- Transparencia total en colaboraciones, inversiones y flujos de residuos.
- Reducción significativa del plástico virgen, no solo promesas de “diseño para reciclaje”.
- Compromisos concretos y verificables, no ambigüedades semánticas.
- Cambios de sistemas, como envases rellenables, modelos de retorno y estrategias refill, no solo reciclaje.
Nestlé México presume cifras de reciclabilidad, recuperación y alianzas locales. Pero los datos globales y análisis independientes sugieren que estas son medidas cosméticas. Sin una disminución real del plástico producido, sin cambios estructurales en sistemas de entrega y devoluciones reutilizables, estas acciones suenan a gestión de reputación, no a transición profunda.
En un mundo que exige radicalidad, Nestlé debe demostrar que su estrategia va más allá del marketing. Porque no basta con tapar el sol con un dedo: si no baja la producción plástica y adopta modelos circulares reales, seguirá contaminando mientras vende soluciones “ecológicas”.
¿Veremos pronto envases rellenables y sistemas de devolución reales de Nestlé? ¿O persistirá en su actual “economía del maquillaje”?
Fuentes: Dairy Business, Greenpeace, Nestlé.
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Alberto Cerezo
Creativo con enfoque sostenible. Lic. (en proceso) Diseñador y comunicador visual. LinkedIn
